PLANTA DEL MES DE FEBRERO: El cedro de San Juan

PLANTA DEL MES DE FEBRERO: El cedro de San Juan

El cedro de San Juan (Cupressus lusitanica L.) es un tipo de ciprés originario de Méjico y Centroamérica, que llegó a España de manos de la orden de los Carmelitas en la segunda mitad del siglo XVI, en plena fase evangelizadora de América. En Granada es muy conocido el ejemplar existente en el carmen de los Mártires, que durante los siglos XVI hasta el XIX fue convento de los Carmelitas Descalzos. Cuenta la tradición oral local que el “cedro” de los Mártires fue sembrado por el tercer Prior que tuvo el convento, entre 1582 y 1588, utilizando para ello su bastón prioral. Aquel prior fue San Juan de la Cruz, conocidísimo místico y autor cumbre de la poesía del renacimiento español. De aquel hecho histórico, acaecido en Granada, nació el nombre por el que se conoce a la especie en gran parte del mundo: cedro de San Juan. Curiosamente su apellido botánico “lusitanica” hace alusión a Portugal, donde se considera una especie de gran importancia, gracias sobre todo al magnífico ejemplar cultivado hacia 1634 en el monasterio de los Carmelitas Descalzos de Buçaco, cerca de Coimbra. Ese ejemplar contaba ya con 130 años cuando Miller describió botánicamente la especie en 1768, lo cual le pudo confundir sobre su lugar de origen. En el Conjunto Monumental de la Alhambra y Generalife y su “Entorno”, muy cerca del ya comentado “cedro”, existen dos ejemplares más de esta especie. Uno de ellos está en el carmen de la Justicia, de titularidad privada, y un segundo en el Carmen de Bellavista, propiedad del Patronato de la Alhambra y Generalife. Ambos son ya árboles muy veteranos que han mostrado serios “achaques” propios de la edad. Este último tiene una altura de 22 metros y un diámetro de fuste de 74 centímetros. Recientemente ha sufrido el desgarro, por la acción del viento, de dos ramas de importancia en la parte que da “a levante” de su copa. Se encuentra en un estado de falta de vigor y decaimiento que estamos intentando frenar en lo posible, mediante un atento seguimiento y cuidados especiales. Esta especie y su historia, enormemente vinculada a la colina del Mauror, merecen sin lugar a dudas una mayor atención. Valga este breve artículo como pequeño apoyo para hacer llegar a todos los aficionados de los árboles históricos este interesante y único legado botánico.

Fuente: Patronato de la Alhambra y Generalife

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